EL ENTRENAMIENTO VIRTUAL DE SAMPAOLI PARA GANARLE AL TIEMPO

Casi sin margen para ensayar en cancha, baja su línea con charlas y videos. Saca conclusiones tácticas y semblantea estados de ánimo.

Es imposible ganarle al tiempo, pero se lo puede desafiar. La máxima ataca a todos los entrenadores de selecciones, cada vez más limitados en sus horas de trabajo en el campo. A esa inevitable realidad, Jorge Sampaoli la combate buscando cualquier resquicio para bajar sus conceptos. No los tiene a los jugadores de pantalones cortos en el verde césped y con la pelota, pero igual practica. Hay charlas y videos. Hasta hace unas semanas, en Ezeiza y en Rosario. Desde hace unos días, en París, en Londres, en Milán y en Barcelona. Hoy, en Sevilla. Aquí y allá, el entrenamiento virtual es la fórmula que eligió para ganarle al tiempo. Y se celebra.

 

El ambiente futbolero argentino es imposible de conformar. Cuando un técnico descansa en el talento de sus jugadores, se lo tilda de vago. Cuando exhibe costumbres clásicas, se lo señala como antiguo. Y cuando intenta recorrer caminos distintos, se lo marca como vendehumo, categoría en la que algunos encasillan al actual DT de la Selección según esta clasificación tan arbitraria e injusta como caprichosa. Nada más lejos de la realidad en este caso. Es que Sampaoli le saca el jugo a cada momento y, más allá de lo que logra transmitirles a los jugadores, los exprime hasta desembocar en conclusiones tanto futbolísticas como anímicas.

 

Todo nace en el laboratorio de Ezeiza. Ahí los analistas de vídeo, Matías Manna y Francisco Meneghini, repasan momentos y acumulan detalles sobre cada futbolista hasta derivar en un compacto de 45 minutos o una hora con el resumen de qué deben aplicar a la Selección y qué deben descartar. Todo supervisado por el ayudante de campo Sebastián Beccacece, mientras Sampaoli se enfoca más que nada en las miradas globales.

Cada video varía. Puede englobar imágenes del futbolista en cuestión tanto actuales como del resto de su carrera, en sus equipos o en la Selección. Depende de la necesidad y de la pretensión del entrenador. Claro que se divide también según la función. A los defensores, por ejemplo, se les exige que piensen en la organización desde atrás, se les muestra qué posiciones deberían ocupar cuando el equipo está sosteniéndose en ataque y se les pide que apuesten a lograr una buena conducción desde atrás para fortalecer la idea de la salida desde abajo. Cada futbolista ve cómo Beccacece controla la notebook, clickea sobre distintos puntos de la pantalla y dispara un clip de videos que recoge imágenes de jugadas en acciones de uno contra uno, en diversos lugares del campo, en generación de espacios, en… Un rato después de cada encuentro, Ezequiel Scher (coordinador de comunicación de Sampaoli) anuncia con quién y dónde se coronó el intercambio, una idea tan saludable como imprescindible en un mundo globalizado que les permite a la prensa y al público conocer el paso a paso del DT de la Selección.

 

Eso sí, no todo lo que rescatan Sampaoli y Beccacece es táctico. También semblantean al futbolista, intentando descubrir si en realidad la intención de juego los convence y si se encuentran en un alto estado anímico, un aspecto clave por ejemplo para visitar a Uruguay en el Centenario. Les sirve al DT y a su colaborador principal: un futbolista, que era muy bien considerado antes de la charla, terminó descartado porque lo notaron con la autoestima híper baja…

Esos videos son los que Sampaoli y Beccacece compartieron ya con 24 futbolistas desde el 6 de julio, cuando visitaron a Ever Banega en Rosario, hasta hoy. Por Ezeiza, pasaron Sergio Romero, Nicolás Otamendi y otros nueve que actúan en el fútbol local: Javier Pinola, Ignacio Fernández, Enzo Pérez, Gino Peruzzi, Lautaro Acosta, Emiliano Rigoni, Lautaro Martínez, Fernando Belluschi y Juan Foyth, sin contar a Hernán Barco y Maximiliano Romero, citados pensando en el Sub 20.

El resto lo coronaron en una gira por Europa aún en plena vigencia: con Angel Di María, Javier Pastore y Giovani Lo Celso estuvieron en París; con Mauro Icardi, Lucas Biglia y Mateo Musacchio, en Milán; con Paulo Dybala, Gonzalo Higuaín, Sergio Agüero y Manuel Lanzini, en Londres; con Lionel Messi y Javier Mascherano, en Barcelona. Aterrizarán este jueves en Sevilla, donde permanecerán hasta mañana para pulir conceptos con la legión de argentinos que integra el equipo de Eduardo Berizzo. El sábado, a Madrid, para intercambiar miradas con Augusto Fernández. El último encuentro con jugadores antes del regreso, aunque previamente, el domingo, se dedicarán a ver fútbol del bueno: Barcelona-Real Madrid, la final de ida de la Supercopa de España.

 

Como cada charla contempla entre 45 y 60 minutos y sabiendo que con Messi llegó a tres horas y con Mascherano a cuatro, entre diálogos y videos Sampaoli ya le dedicó a esta modalidad más de un día entero, sin contar el tiempo invertido por el resto del cuerpo técnico para elaborar cada clip. No es verso. Son minutos y horas que se ganan y que en los días que convivirán en Ezeiza antes de Uruguay y de Venezuela podrán utilizarse para apuntalar otras cuestiones. Además, cada uno cuando camine hacia el campo de práctica ya sabrá qué quiere el entrenador de él y qué debe hacer de acuerdo a su rol.

Después, claro, todo se redondeará con las tareas que disparan las conclusiones más exactas, en la cancha y con la pelota. El Caso Biglia resulta un ejemplo potente: a la distancia, no convencía a Sampaoli y a Beccacece, pero al verlo en los entrenamientos enseguida cambiaron de opinión. En el primer ensayo en Melbourne, el rubio del Milan a los dos enamoró.

Tal vez con Mascherano suceda algo semejante, o no: el Jefe, después de muchos años, no será volante en la Selección y tampoco tiene la titularidad asegurada en el Centenario porque no lo imaginan combatiendo como marcador central contra Suárez y Cavani, pero de ningún modo puede afirmarse que ya está afuera de los once. En los entrenamientos a lo mejor convence a Sampaoli de que su presencia es imprescindible.

Los jugadores de la Selección, acostumbrados a las modalidades europeas, exigían un entrenador 2.0, que sepa potenciarlos también vestidos de celeste y blanco. Aquí lo tienen.

 

No se trata de ningún descubrimiento, por supuesto. La memoria enseguida rescata a Carlos Bilardo y aquella frase que escogió para contar cómo avanzó hacia Italia 90: “Para ese Mundial, nos preparamos con Burruchaga tirando centros en Nantes y con Ruggeri cabeceándolos en Madrid”. Ahora es otra época. Es el momento de Jorge Sampaoli y ese método que ya aplicó con éxito en Chile: el entrenamiento virtual que le permite ganarle al tiempo.

JUGADOR POR JUGADOR, DÍA POR DÍA, LUGAR POR LUGAR:

1. ROSARIO. A Banega lo visitaron en su ciudad natal. Fue el 6 de julio.

2. EZEIZA. El 7 de julio citas individuales para Romero y Otamendi. El 18, cuatro “locales” de River y Boca: Pinola, Nacho Fernández, Enzo Pérez y Peruzzi. El 20, Lautaro Acosta. El 24 a Rigoni y Lautaro Martínez. El 25, a Belluschi y a Foyth.

3. PARIS. El 1 de agosto, con Pastore. El día después con Di María y también con Lo Celso.

4. MILÁN. El 3-8, con Icardi. Al otro día, Biglia y Musacchio.

5. LONDRES. El turno de Dybala fue el 5 de agosto. Más tarde, Higuaín. Y el día posterior, Agüero y Lanzini.

6. BARCELONA. Tres horas el 8-8 con Messi en su casa y cuatro ayer con Mascherano.

7. SEVILLA. Este jueves y viernes, con el grupo de argentinos del equipo de Berizzo. Aquí se sabría la lista para los dos partidos de Eliminatorias.

8. MADRID. El sábado visitarán a Augusto Fernández.

9. BARCELONA. Verán la final de ida de la Supercopa de España y regresarán a Buenos Aires.

FUENTE:clarin.com

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